Blogger de 18 años y amante de la cultura pop.

sábado, 12 de agosto de 2017

Crítica de "Rainbow", Kesha


Rainbow es el tercer álbum de estudio de Kesha, cuya edición tuvo lugar ayer, el pasado 11 de agosto. Se trata de la producción discográfica sucesora de Warrior (2012), e incorpora un total de catorce pistas, entre las cuales se hallan cuatro colaboraciones.




1. Bastards – Tan solo sus primeros instantes, protagonizados por la intérprete y una guitarra, prueban las considerables diferencias trazadas entre el disco a tratar y las entregas previas de la cantante. El sobrepasar obstáculos impuestos por personas nocivas, trasfondo de la pista en cuestión, la transforma en una sólida declaración de intenciones que, además, adquiere firmeza gracias a la euforia exteriorizada en sus onomatopeyas concluyentes. 8,5

2. Let ‘Em Talk (ft. Eagles of Death Metal) – La negativa ante la prestación de dedicación a aquellos individuos de elevados niveles de toxicidad, así como el no dar importancia al criticismo y las habladurías exentas de fundamento, son temáticas contenidas en esta composición. Entre cuerdas eléctricas, la artista de origen estadounidense incorpora notorias influencias rock, aspecto sin precedentes en su carrera (al menos, no con semejante intensidad) que, además de originar un corte deslenguado, prueba su considerable versatilidad interpretativa.  8


3. Woman (ft. The Dap-King Horns) – Prosiguiendo así con su inmersión en géneros previamente inexplorados, es presentada una pista de esencia funk cuya riqueza de matices vocales hace de la misma una exquisitez. Se trata de un alegato feminista en toda regla, que pone de manifiesto una protesta ante el imperante patriarcado, abogando por el empoderamiento femenino e inspirado en la acusada misoginia de Donald Trump. En concreto, se trata de una respuesta a su desafortunado y deleznable comentario que versaba “Puedes hacer cualquier cosa [...] Agarrarlas por el coño”. 8


4. Hymn – Atractivos tintes electrónicos y una producción tan hipnótica como sugestiva, contenedora de múltiples reminiscencias de la precedente trayectoria artística de Kesha, aderezan una composición que ejerce de égida con respecto a aquellos relegados a la marginalización y exclusión social. La dulzura desprendida en su puente supone la guinda del pastel de una canción que se postula, haciendo gala de un gran positivismo, como “el himno para los que carecen de uno”9


5. Praying – Es probable que toda descripción del lacrimógeno primer single del álbum sea calificada de manera inminente como escasamente fidelizada. La esperanzadora y lumínica mirada al futuro y la empatía, entablada incluso con aquellos capaces de reducir a cualquier ser humano a meras ruinas, suponen referencias tan directas como necesarias a la miserabilidad de Dr. Luke, célebre productor con el que la intérprete se ha visto inmersa en una dura batalla legal, que aún no ha llegado a su fin, como producto de sus malos tratos, que le habrían conducido a un período de trastornos alimenticios y depresión, entre otros infortunios. La inconmensurable carga emocional imbuida en una inmediata y devastadora melodía protagonizada por un piano, así como por una desgarradora y altamente sorprendente pista vocal, posicionan a la balada en cuestión como una auténtica maravilla, influenciada por el espiritualismo y acentuada por la estética psicodélica de su sobrecogedor vídeo musical. 10



6. Learn To Let Go“Debo aprender a dejar ir, el pasado no puede perseguirme si no lo dejo” podrían citarse como dos de los versos más representativos de una composición que, respaldada por un más que edulcorado pop, resulta tan simple como enternecedora. Tal y como enuncia su título, alude a la importancia de dejar atrás la negatividad contenida en distintas etapas del pasado, así como de tomar las riendas del presente, sin permitir que el resentimiento tome posesión de control alguno. 6,5


7. Finding You – A pesar de la irresistible declaración amorosa y emocional, que augura trascender más allá de la vida y del tiempo, contenida en la canción que delimita la primera mitad del long-play, esta se califica como anodina, sin más miramientos, debido a toda carencia de incentivo alguno que incite al oyente a reproducirla en repetición sin presentar inconveniente.  4

8. Rainbow – Escrita por la cantante con un teclado de juguete mientras la misma se encontraba sentada en el suelo durante su rehabilitación, la composición homónima supone vislumbrar el halo de luz en mitad de la languidez de la oscuridad, una caleidoscópica segunda oportunidad conducente a una vida mejor. Son precisamente su origen, así como su naturaleza orquestal, los elementos que la posicionan como un corte que, lejos de tratarse del más memorable de la nueva producción de la intérprete, se postula como un momento esencial del mismo. 7,5


9. Hunt You Down – Si bien incorpora instantes de lucidez, tales como el desenlace de su puente o el prometedor desarrollo del instrumental en su pre-estribillo, la pista en la cual la cantante advierte sin rodeos a su amante acerca de la importancia de no desperdiciar algo tan preciado como una relación sentimental, se autodefine, de forma inevitable, como poco destacable. 5,5

10. Boogie Feet (ft. Eagles of Death Metal) – Continuando con la estela introducida por Let ‘Em Talk, la segunda colaboración del tracklist con la banda estadounidense de rock, no solo es una de las canciones más pegajosas de Rainbow, sino también una suculenta e irrefutable invitación a la pista de baile y a la desinhibición, en especial, gracias a su estribillo. 7,5

11. Boots – La composición más puramente pop del conjunto de la nueva producción discográfica de la cantante, plagada de cierta sensualidad, no solo deleitará a aquellos seguidores deseosos de disfrutar de la misma en un registro similar a la tónica habitual de sus trabajos predecesores, sino que también se postula como una de las más lógicas propuestas para un futuro lanzamiento como sencillo. A pesar de que su originalidad brilla por su ausencia, su estribillo se cataloga como uno de los momentos de mayor gancho del conjunto del disco, sin lugar a duda.  8


12. Old Flames (Can’t Hold A Candle To You) [ft. Dolly Parton] – Tras su inclusión en aquel extended-play titulado Deconstruction (2013), la artista incorpora el corte en cuestión de nuevo en su discografía, esta vez de la mano de Dolly Parton, quien lo versionó en 1980. Si bien su esencia country no se desvanece en absoluto, esta versión inédita permite aportar dinamismo y frescura a la composición original, gracias a la sólida alianza entre ambas voces. 7,5

13. Godzilla – Si bien en una primera toma de contacto puede resultar tan grotesca como estúpida, la metáfora dada entre las monstruosidades acometidas por la célebre criatura denominada Godzilla y la perspectiva externa de un corazón que, a pesar de su hórrida apariencia, esconde un ser único e irrepetible, con su consecuente desenlace amoroso, originan como producto un corte tan cautivador como plagado de romanticismo. “¿Qué pasa cuando conoces a Godzilla y te enamoras?”, sentencia la intérprete en un verso final generador de auténtico rubor. 8

14. Spaceship – En contraposición a la decimotercera pista, aquella de mayor brevedad, aquella encargada de dar por finalizado el álbum se posiciona como la más longeva, con más de cinco minutos de duración. Nutrida por la observación por parte de la intérprete de distintos ovnis en el Parque Nacional de Árboles de Josué (California, Estados Unidos), supone un abrazo por parte de la misma con la muerte, así como una ventana a su cosmovisión de carácter ciertamente existencialista. Su desenlace, repleto de misticismo y encanto, no solo reafirma al intrigante corte como un cierre con broche de oro, sino que origina una brillantez conceptual apocalíptica, que permite ilustrar la realidad tras la portada y la iconografía de la nueva era de la cantante: es por ello por lo que la fusión entre la emocionante y acertada intervención recitada y sus cósmicos sonidos sucesores carecen de desperdicio alguno. 10 



No cabe duda de que el impacto y la repercusión a posteriori de las vivencias y de la experiencia interpersonal, suponen para todo ser humano receptores moldeadores de sus emociones, ideologías, pensamientos o convicciones. En lo que respecta a la intérprete de TiK ToK, los últimos años han traído consigo una serie de sucesos desoladores que, inevitablemente, han supuesto un periplo lúgubre en la vida de la misma: una etapa en la que, como producto del padecimiento de bulimia y de la violencia de género sufrida por parte del productor Dr. Luke, así como de su posterior, longeva y aún inconclusa batalla legal —en la que, durante un largo período, parecía que su carrera había alcanzado su fin—, la cantante ha hecho frente a los vestigios de la ansiedad y de la depresión en su totalidad.

Sobreponer dichos obstáculos, no solo ha derivado en su fortalecimiento interno, debido a la cicatrización de heridas de tal profundidad; sino que, como sucede con todo artista que usa la expresión como elemento vehicular entre su universo interno y el mundo exterior, ha supuesto un aspecto de vital importancia para la compositora la hora de originar un nuevo episodio en su trayectoria. Su reciente producción discográfica no solo se postula como una colección de pistas que aúna redención, olvido, superación, empoderamiento, amor o desenfreno, sino que es presentada en un envoltorio conjunto que la postula como una entrega repleta de solidez, desnudez artística y reinvención.


Las temáticas a tratar son, no obstante, tan solo algunas de las sorpresas albergadas a lo largo de las catorce pistas que componen el tercer álbum de estudio de la cantante. No obstante, aquello que verdaderamente permite que el disco en cuestión se reafirme como una fantástica exhibición pop no es solo su notoria implicación en el proceso de grabación o su enriquecida e inigualable demostración vocal sino, en especial, su camaleónica y diversificada recreación de distintos géneros, al igual que la aptitud de la intérprete californiana para implantar su sello en dichas producciones, impregnando su esencia de una manera tan inspiradora como fascinante. La declaración feminista de Woman, la confraternización adherida a Hymn, la contraposición entre fragilidad y fortaleza ejecutada de forma magistral en Praying, o la brillantez conceptual presente en Spaceship suponen la demostración perfecta de dicha afirmación.

Rainbow no solo implica transitar hacia el futuro de la mano del optimismo y de la confortabilidad del encuentro de todo individuo consigo mismo, o la producción más sorprendente de una cantante que, desligada en mayor medida de su recurrente fórmula electro-pop, se embarca al encuentro con sus instintos y ambiciones artísticas más variopintas. Supone, también, un precioso manifiesto abanderado de la libertad y de la humanidad, con el que Kesha traza un psicodélico y mágico arcoíris que da lugar a su renacer, al comienzo de una nueva era, permitiéndonos ser partícipes de semejante viaje, de la forma más cálida, humana y sobrecogedora posible.

75/100

No hay comentarios:

Publicar un comentario